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¿Por qué siempre repito el mismo tipo de relaciones?

Por Leonardo Moscoso ·

Lo que vives

Otra vez aquí. Distinta persona, mismo patrón. Al principio parecía diferente —siempre lo parece—, pero con el tiempo empiezas a reconocer las mismas señales: la misma sensación de dar más de lo que recibes, la misma dificultad para sentirte vista/o o escuchada/o, el mismo tipo de vínculo que termina dejándote agotada/o.

Y entonces llega la pregunta que probablemente te ha traído hasta aquí: ¿por qué me pasa siempre a mí?

A veces no se trata simplemente de «elegir mal». Puede haber algo más profundo: una forma aprendida de reconocer los vínculos, de acercarte a ellos y de responder dentro de una relación.

Qué está ocurriendo realmente

No es mala suerte, y tampoco significa que «elijas mal». Lo que ocurre es que nuestro sistema nervioso, desde edades muy tempranas, aprende qué tipo de vínculo es normal o esperable según lo que vivimos en nuestras primeras relaciones importantes.

Ese aprendizaje no queda guardado únicamente como una idea consciente. También puede quedar asociado a una sensación de familiaridad en el cuerpo.

Por eso, cuando conocemos a alguien que reproduce una dinámica que ya conocemos —aunque no sea sana—, algo en nosotros puede reconocerla y sentirse, paradójicamente, como «en casa».

Lo familiar no es lo mismo que lo sano. Pero el cuerpo, muchas veces, puede confundir una cosa con la otra.

¿Por qué lo familiar puede sentirse como «en casa»?

No siempre reconocemos conscientemente aquello que nos resulta familiar. A veces lo reconocemos a través de sensaciones, reacciones y formas de relacionarnos que hemos aprendido mucho antes de poder ponerles palabras.

Por eso, una relación diferente no siempre se siente inmediatamente como una relación mejor. Lo que es nuevo puede generar incertidumbre, mientras que aquello que conocemos puede producir una sensación de familiaridad incluso cuando nos hace daño.

Esto no significa que estemos destinados a repetir los mismos vínculos. Significa que podemos empezar a reconocer qué ocurre en nosotros cuando aparece esa familiaridad y abrir espacio para experimentar otras formas de relacionarnos.

Qué hace diferente la Integración Psico-Corporal

Entender este mecanismo con la mente es un paso importante, pero no siempre es suficiente para transformar un patrón. Muchas personas llegan a terapia sabiendo explicar por qué les ocurre algo y, aun así, descubren que siguen reaccionando de una manera que no desean.

La Terapia de Integración Psico-Corporal trabaja integrando la comprensión con la experiencia corporal. No se trata únicamente de analizar lo que ocurrió, sino también de observar qué sucede en el cuerpo cuando aparecen determinadas emociones, vínculos o situaciones.

A través de la experiencia, el proceso terapéutico puede ayudar a reconocer nuevas formas de responder y a ampliar poco a poco aquello que el sistema nervioso puede experimentar como seguro.

Un ejemplo

Imaginemos a una persona que llega a terapia después de varias relaciones con personas emocionalmente distantes. Cada vez se prometió que «esta vez sería diferente».

Al trabajar también con la experiencia corporal, empieza a notar que la sensación de atracción inicial hacia este tipo de vínculos coincide, en ocasiones, con una activación física concreta: por ejemplo, una tensión en el pecho o una sensación de espera que le resulta conocida.

Reconocer esa sensación en el cuerpo, en tiempo real, puede convertirse en un punto de partida para observar el patrón y empezar a explorar otras formas de relacionarse.

Este tipo de dificultades en las relaciones puede ser uno de los motivos por los que una persona busca acompañamiento terapéutico.

Comprender es importante. Integrar también.

Si te reconoces en este patrón, quiero decirte algo con claridad: no significa que haya algo defectuoso en ti.

Los patrones relacionales pueden tener una historia y una lógica, aunque esa lógica ya no nos resulte útil en el presente.

Comprender de dónde vienen puede ser un primer paso. Pero, para algunas personas, comprender no es suficiente.

El cambio también puede necesitar una experiencia diferente: poder reconocer lo que ocurre en el cuerpo, permanecer en contacto con lo que sentimos y descubrir nuevas formas de responder dentro de un espacio seguro.

Eso es parte de lo que acompaño en consulta desde la Terapia de Integración Psico-Corporal.

Si quieres conocer cómo trabajo, puedes consultar la información sobre la Terapia de Integración Psico-Corporal o conocer las opciones de acompañamiento presencial en Barcelona y Sant Cugat del Vallès.

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