Blog

El cuerpo también recuerda lo que la mente olvidó

Por Leonardo Moscoso ·

Hay reacciones que no tienen explicación aparente. Un olor, un tono de voz, un gesto de alguien, y de repente el cuerpo se tensa, el pecho se cierra, o sientes ganas de salir corriendo, sin saber exactamente por qué. Cuando le preguntas a tu mente «¿qué me está pasando?», muchas veces no hay respuesta. No hay un recuerdo claro al que asociarlo.

Y sin embargo, el cuerpo reaccionó como si supiera algo que la mente no recuerda.

Qué está ocurriendo realmente

La memoria no es solo un archivo de imágenes y palabras guardado en la cabeza. Buena parte de lo que vivimos —sobre todo lo más intenso, o lo que ocurrió antes de tener lenguaje para nombrarlo, como en la primera infancia— queda registrado en el cuerpo de otra forma: como sensación, como tensión, como una reacción automática del sistema nervioso.

A esto se le llama memoria corporal o memoria implícita. No necesita palabras ni un recuerdo consciente para activarse. Basta con que algo del presente se parezca, aunque sea remotamente, a algo del pasado, para que el cuerpo reaccione como si ese momento hubiera vuelto.

Qué hace diferente la Integración Psico-Corporal

La terapia centrada solo en la palabra a veces encuentra un límite aquí: no siempre hay un recuerdo consciente al que «llegar» hablando. Y no hace falta. No es necesario recordar todo con la mente para poder trabajarlo.

La Integración Psico-Corporal permite trabajar directamente con lo que el cuerpo está mostrando —la tensión, la sensación, la reacción— sin necesidad de reconstruir toda la historia con palabras.

Un ejemplo

(Ejemplo compuesto y genérico)

Alguien llega a consulta sin entender por qué cierto tono de voz autoritario le provoca una reacción física desproporcionada. No hay un recuerdo claro asociado. Trabajando desde el cuerpo, empieza a notar que esa misma sensación de parálisis aparecía repetidamente en su infancia, en momentos donde no había palabras todavía para entender lo que pasaba, solo la sensación. Reconocer y acompañar esa sensación fue suficiente para que, con el tiempo, la reacción empezara a suavizarse.

Reflexión final

Si sientes reacciones fuertes que no logras explicarte del todo, no necesitas recordarlo todo con la mente para poder sanarlo. El cuerpo guarda su propia versión de la historia, y esa versión también puede escucharse, acompañarse y transformarse.

Esto es parte de lo que se trabaja en la terapia para el trauma, donde las reacciones que parecen no tener explicación encuentran un lugar donde ser comprendidas y acompañadas.

También te puede interesar

¿Te gustaría dar el primer paso?

Reserva tu primera sesión o escríbeme si tienes cualquier duda antes de decidir.